La agricultura no debe ser considerada únicamente como una actividad económica sino como un "modus vivendi" que implica (y es reflejo) de unos comportamientos culturales y el desarrollo de un tejido social determinado.
Mendavia se encuadra dentro de la cultura mediterránea agraria, que llega a Navarra a través del Ebro. Este modelo está caracterizado por lo que se ha denominado la Trilogía de los cultivos clásicos (trigo, vid, olivo) y el policultivo.
La superficie agraria de Mendavia constituye aproximadamente el 75% de la superficie total del término de las que el 44% están dedicadas al regadío (800 hectáreas son terrenos comunales) y el 56% destinadas a cultivos de secano (1.600 hectáreas son terrenos comunales). En ambos casos los cultivos herbáceos predominan sobre los leñosos, pero la importancia relativa de estos últimos (31,5% de la extensión en secano y 36,2% en regadío), debida principalmente a la vid (1.700 hectáreas), justifica la fama de municipio viticultor y vinícola de Mendavia, estando además acogido a la Denominación de Origen Calificada Rioja. Los restantes cultivos de regadío tienen una fuerte correlación con la industria agroalimentaria. Entre las plantas herbáceas de secano ocupan el primer lugar los cereales y en especial la cebada, seguida de espárrago y leguminosas.
En Mendavia se producen una serie de productos agrícolas con denominación de origen: denominación de agricultura ecológica (bodega vitícola), denominación Espárrago de Navarra, Pimiento del Piquillo, hortalizas, etc (14 conserveras), denominación de origen calificada Rioja (tres bodegas), denominación de origen cava (una bodega), producción de aceite (un trujal).
El régimen de tenencia más importante es el de la propiedad. Durante la década de los setenta sufrió un descenso de un 20% aproximadamente. A partir de esa fecha, la tendencia descendente se suavizó.
En Mendavia la llamada crisis de la agricultura tradicional no ha sido tan traumática como en otras regiones navarras. Hay resolución exitosa de los cambios económicos/sociales de la década de los sesenta y de los setenta. Durante esos años hay un proceso de abandono de la actividad agrícola que llevó, entre otros efectos, al descenso de la superficie dedicada a usos agrícolas. En esta evolución hay una serie de factores claves:
A pesar de la distorsión que supone en los datos la existencia de personas que participan tanto en el sector primario como en el secundario (sin que ninguna de ambas sea la predominante) se puede estimar que entre el 20 y 30 % de la población activa se dedica al campo.
La mecanización agrícola es bastante elevada en cuanto a tractores (330) y equipos de laboreo del suelo, siembra y abonado, tratamientos fitosanitarios, así como cosechadoras. En cuanto a los equipos de recolección destaca la presencia de 5 vendimiadoras, acorde con la tendencia a mecanizar esta cosecha.
De la cabaña ganadera los datos más significativos son lo siguientes: 1.741 cabezas en 5 explotaciones de ganado ovino, raza rasa para carne, otras 5 explotaciones de bovino, una de ellas para ganado de lidia, con 1.045 cabezas, 514 cabezas y porcino de reproducción con 3 explotaciones y varias explotaciones destinadas a caprino y aves.